Parece absurdo pensar que podemos tener miedo al éxito. Conscientemente todos deseamos el éxito. ¿Cómo podemos saber si nuestro inconsciente opina lo mismo?. La respuesta es sencilla: las personas exitosas piensan, sienten y actúan desde la abundancia, no desde la carencia. Esto no es sólo un estado mental. Lo que hemos aprendido en nuestra infancia es clave para desarrollar un programa que nos sitúe en los logros o en la falta de ellos.

 

CÓMO SE SI TENGO MIEDO AL ÉXITO:

 

Creencias:

Lo que creo acerca del éxito, marca el camino que voy a seguir. Si hacemos una lista de lo que pienso acerca de él, veremos cuáles son las creencias limitantes que me alejan de mi éxito personal: «el dinero corrompe», «cuanto más éxito tienes, mas gente interesada y envidiosa se te acerca», «ya soy demasiado mayor para lograrlo», «para las mujeres es mas difícil» etc.

Justifico:

Nos ponemos excusas para no ir a por lo que deseamos, para no creer en nuestras capacidades: «estudiaría, pero ahora no me puedo gastar mas dinero», «no tengo tiempo», «cómo voy a empezar de cero», «para qué ilusionarme con algo mejor, si luego no lo consigo», etc.

Pospongo:

Tenemos la tendencia a boicotear las acciones que nos llevan al éxito. Posponer estas acciones nos aleja de él: «lo dejo para mañana», «ya después del verano lo intento», «estoy muy cansado/a, cuando me encuentre mejor, etc.

Enfermar:

Aunque nos parezca mentira, podemos enfermar para poner un límite y no permitir que avancemos hacia el éxito. Esto ocurre porque en un nivel muy profundo existe el miedo a conseguir aquello que deseamos. El cuerpo enferma y así, tenemos la excusa perfecta para no movernos y seguir en el fracaso. Ésto  no nos gusta pero es lo conocido y eso nos da seguridad.

Administrar mal el tiempo:

Me doy poco espacio para mi. Estar siempre metido en obligaciones y en poca gratificación. Tener la sensación de no tener tiempo para nada. Así, no tengo espacio «mental/ no real» para tomar acciones que me lleven a un cambio: «iría al psicólogo pero, cuándo». También administrar mal el dinero para seguir en una sensación de imposibilidad de salir.

Mantenerme/ quedarme quieto/a:

Seguir en una situación que no me satisface: «no me gusta mi trabajo pero con mi edad, dónde me van a contratar», «estoy con alguien a quien no quiero, pero mas vale lo malo conocido», etc.

Esperar:

Creo que la solución llegará de fuera. Me llamarán mágicamente de un trabajo nuevo, aparecerá el hombre de mi vida, llegarán las oportunidades y yo mientras tanto, sigo haciendo lo mismo: Nada. Nos quedamos esperando nuestra oportunidad para pasar a la acción, pero ésta nunca llega. Sensación de estancamiento, de que nada fluye.

Llenarnos de pensamientos negativos:

Generamos una actitud pesimista ante la vida, ante los demás, ante nosotros mismos. Empezamos a dudar de nuestras capacidades. Sentir insatisfacción constante.

Falta de aceptación y gratitud:

Enfocarse en lo que nos queda por conseguir. Estar en una actitud cerrada frente a todo lo ya conseguido. Dificultad para vivir en el agradecimiento de lo que se es y de lo que se tiene.

Culpar:

Echar balones fuera culpando a los demás de nuestra falta de responsabilidad acerca de nuestras decisiones. Culpo a otros de mi fracaso: «mis padres no me pagaron los estudios y no pude estudiar, ahora ya es tarde», «teniendo hijos ya olvídate de ti», etc.

Actitud infantil:

Mantener una visión del mundo dicotómica, todo o nada. Dificultad para tomar decisiones y responsabilizarme de las consecuencias. La base de esto es que hay una parte de la persona que no ha crecido. Para crecer, tenemos que tener la valentía de tomar riesgos, decidir y equivocarnos, aprender y volver a actuar.

Para ir hacia el éxito hay que dejar las excusas a un lado y empezar a caminar. HAZLO CON MIEDO, PERO HAZLO.

Mariam Mascías. Emerge Psicólogos