Estamos en la antesala de las vacaciones escolares. En unos días nuestros hijos e hijas recibirán el boletín de calificaciones. Será ahí cuando tendrán las notas obtenidas durante el trimestre. En algunas ocasiones las calificaciones obtenidas no son todo lo buenas que nos esperábamos o deseábamos. Aquí os damos unas directrices para actuar ante unas malas notas.

¿Cuál es el motivo de las malas notas?

La respuesta parece obvia: porque no ha estudiado lo suficiente. Pero curiosamente la respuesta no siempre es tan lineal. Hay un motivo en el cual se basa la falta de consecución de objetivos y es ahí en lo primero que tenemos que poner foco. ¿Los niños suspenden por poco esfuerzo o por sus capacidades? Es por esto, que debemos ir más allá de las notas numéricas y evaluar el conjunto de la situación.

  • Estrategias de aprendizaje ineficaces, o lo que es lo mismo, falta de hábitos de estudio. La primera causa de malas notas y suspensos es la falta de estrategias para aprender. Hay niños que no saben estudiar, y debemos revisar sus hábitos y costumbres para mejorar la consecución de objetivos y mejorar sus notas.
  • Ausencia de motivación. No les gusta o no les interesa, por lo tanto no hay esfuerzo ni dedicación adecuados. Esta es la segunda causa de malas notas.
  • Poco esfuerzo. Hoy en día tenemos hijos hiper regalados y con todas sus necesidades inmediatamente cubiertas, por lo que interpretan que el esfuerzo no es necesario. Todo se obtiene fácilmente y el esfuerzo no se aplica.
  • Nivel cognitivo. Con esto podemos englobar tanto el indagar si nuestro hijo anímicamente se encuentra bien, si está triste o tiene algún problema que le impida concentrarse para estudiar; como si tiene alguna dificultad en el aprendizaje y le resulta complicado comprender los conceptos.

¿Cómo podemos actuar ante las malas notas?

Lo más importante es mantener la calma. Como adultos debemos asumir una postura de búsqueda de soluciones en lugar de una actitud de reproche.

1. No le grites ni dramatices. Haciéndolo sólo conseguiremos agravar la situación haciéndole sentir mal y mermar su autoestima. Además no sólo esto, sino que al poner barreras a la comunicación de esta manera, provocaremos que nuestro hijo no nos cuente nada en futuras ocasiones. Relativiza, las malas notas son eso, malas notas.

2. Mostrar cariño. Las malas notas no dejan de ser un “fracaso” en las expectativas o en el autoconcepto. La autoestima está en juego y debemos mostrar una escucha activa dado que pueden sentirse frustrados y decepcionados. Debemos centrarnos en qué sienten y cómo se sienten e indagar cuál ha podido ser la causa.

3. Ayudarles. Como padres y adultos podemos ayudarles a hacerles más atractivo el estudio retomando así la motivación si la causa es esa. También podemos elaborar con ellos un plan de estudio realista. Si no sabemos cómo hacerlo o creemos que hay factores que se escapan a nuestras habilidades como padres, siempre podemos acudir a un psicólogo especialista que nos asesore y ayude.

Maribel Manso

Emerge Psicólogos