El cuerpo y la mente son una única cosa. Tenemos la costumbre de disociar uno de otro. Pensamos que la mente es algo separado del cuerpo, es más, que “estamos en la mente” y el cuerpo es un vehículo que nos lleva. Las emociones y pensamientos enferman nuestro cuerpo. No es lo que vivimos, es cómo lo vivimos.

La realidad es que todo lo que pensamos, la manera en la que interpretamos la realidad, el cómo vivimos lo que nos rodea y qué hacemos con ello, es lo que causa nuestra ENFERMEDAD.

 

¿POR QUÉ ENFERMAMOS? Causas psicológicas

 

Por renunciar a quiénes somos:

 

Esto supone vivir en un estado de constante adaptación a lo que se espera de nosotros. Para que nos acepten, buscamos complacer a los demás. Pensamos primero en lo que necesitan los demás, antes de pensar en nosotros mismos y nuestras necesidades. El afuera se convierte en lo principal. Yo estoy en un segundo plano, como consecuencia, no estoy en contacto conmigo  mismo, estoy perdido en lo que se espera de mi.

 

Por no expresar nuestras emociones:

 

Todo lo que reprimimos, el cuerpo lo expresa. Si no nos atrevemos a sacar nuestro enfado, nuestra tristeza; si no nos atrevemos a decir lo que pensamos, en lo que no estamos de acuerdo; si no nos enfrentamos a expresar lo que realmente necesito, el cuerpo guardará estas emociones no expresadas y generará problemas físicos que “gritan” lo que  yo me callo.

 

Por trabajar en algo que no nos gusta:

 

El trabajo es la manera en la que doy algo de mi. Trabajar en un sitio donde no estoy a gusto es aguantar y todo lo que aguantamos, enferma.

 

Por vivir en la angustia del futuro:

 

Vivir en el miedo consiste en estar paralizados en el único momento real que existe. Si me paralizo, no me ocupo. Tendemos a imaginar situaciones catastróficas que aún no han llegado y que puede que incluso nunca lleguen. Esto nos genera una ansiedad  que se cristaliza en nuestro cuerpo como rigidez y parálisis.

 

Por un trauma vivido en el pasado:

 

Una situación vivida con dolor emocional que no se ha liberado. Cuando vivimos una situación traumática, la mente genera unos mecanismos de defensa para no enfrentarnos a ese dolor, dejando escenas vividas en nuestro inconsciente. Escenas que han causado un gran impacto emocional y que nuestro cuerpo no ha podido eliminar causando el “trauma”.

 

Por guardar resentimiento:

 

Todos los sentimientos guardados, no expresados, no liberados, generan enfermedad en el cuerpo. Son una corriente de energía negativa circulando a sus anchas por nuestro organismo.

 

Por aceptar en tu vida a personas “tóxicas”:

 

Cuando aceptamos en nuestra vida a alguien nos trata con control, abuso, desprecio, dominancia. Aguantar situaciones de daño psicológico y/o físico con la consiguiente impotencia por no saber salir de ahí. La indefensión se aloja en nuestro cuerpo causando enfermedades muy graves. Yo me siento destruida, mi cuerpo se destruye.

 

Por renunciar a nuestros sueños:

 

Esto ocurre cuando dejamos de creer en nosotros mismos. Cuando dejamos de tener ilusión por vivir, porque hemos “tirado la toalla”. Cuando hay una desconexión interior y no encontramos sentido a la vida.

 

Por no soltar lo que ya no está:

 

Vivir en el pasado, renunciar a soltar. Nos aferramos a un antiguo amor, a un familiar que ya se fue, a situaciones que ya pasaron… Mientras vivimos con la nostalgia de lo que fue, nos anclamos a ello y el avance queda estancado.

 

Para que nuestro cuerpo esté sano, tengo que cuidar de que mi mente también lo esté. LA MENTE LLEVA EL TIMÓN, EL CUERPO ES SU ESPEJO.

Mariam Mascías. Emerge Psicólogos