Prácticamente todos estamos de acuerdo en una cosa. Los lunes nos cuesta mucho ir a trabajar o ponernos a estudiar. Con esto, está claro que no es nuestro día favorito de la semana, pero ¿por qué?

¿Qué le pasa al lunes por la mañana?

Si nos cuesta más hacer algo con nuestras vidas los lunes por la mañana, no sólo es porque se haya terminado el fin de semana y que para el próximo quede aún mucho tiempo.  Hay otra razón mucho más científica y que influye directamente en nuestro ritmo circadiano. Este ritmo impone ciclos diarios físicos, mentales y conductuales que influyen en nuestra biología y cuando éstos son alterados, nuestro cuerpo lo “acusa”.

Durante el fin de semana, habitualmente cambiamos nuestros hábitos de sueño, nos acostamos más tarde, nos levantamos más tarde y esto influye en nuestros mecanismos, igual que cuando cambian la hora. Nuestro engranaje se vuelve lento, costándole trabajo volver a coger la inercia de la “mente laboral”. Con esto no es casualidad que a mitad de semana sea cuando estamos más “lanzados” y nuestra productividad está más fluida.

El desolador lunes sin planes.

Otra de las razones que nos hacen no amar los lunes, es que con bastante probabilidad, sea el día de la semana que menos planes tenemos. No olvidemos que somos animales sociales, y que el tener vida social y planes a la vista, nos anima y nos motiva para mantenernos activos. Una buena forma de sobrellevar el lunes, es teniendo alguna actividad fija programada para ese día, como apuntarnos a algún deporte o actividad que nos guste. También podemos animar un poco el día para encontrar la motivación que nos falta, dotándole de algún sencillo plan social como quedar con un amigo o ponernos un capítulo de la serie que nos gusta cuando lleguemos a casa.

El lunes, el rey de la procrastinación.

Últimamente todos oímos esta palabra que se ha puesto de moda “procrastinación” una palabra tan tediosa como difícil de pronunciar. Al final postergamos el inicio de las cosas importantes o complicadas al lunes… Por lo que el pobre lunes, no sólo no nos deja dormir lo que queremos y nos ofrece una mermada vida social, sino que es el responsable de empezar y hacer todo aquello que no nos apetecía hacer en otro momento.

Así las cosas, ¿cómo no nos van a dar pereza los lunes?


Maribel Manso

Emerge Psicólogos