Todos podemos sentir estrés en un momento de nuestras vidas, pero ¿Qué es? ¿Cómo nos afecta? y sobre todo ¿Cómo podemos evitarlo o combatirlo?

¿Qué es el estrés?

Según el diccionario, el estrés es un «estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales». Es la forma en la que nuestro cerebro y cuerpo responden ante las demandas a las que nos exponemos en nuestra vida cotidiana. El trabajo, el deporte, los estudios, nuestra familia o una situación de preocupación o salud, nos hacen reaccionar de una forma más o menos adaptativa. Cuando la situación nos «sobrepasa» reaccionamos estresados. Obviamente el cómo reaccionemos puede afectar a nuestra salud en mayor o menor medida.

¿Cómo nos afecta el estrés?

En general el estrés nos afecta a todos. Pero el estrés no siempre es malo. Esta reacción de nuestro organismo nos ayuda de forma adaptativa a actuar ante determinadas situaciones. Nos ayuda a prepararnos ante un examen o entrevista, o de forma más extrema nos puede ayudar a sobrevivir ante una situación donde nuestra vida puede estar en peligro.

El problema surge cuando el estrés se prolonga en el tiempo. Es decir, cuando la respuesta de nuestro organismo se cronifica. Esto puede suceder cuando la situación que lo desencadena se mantiene en el tiempo o porque nuestros niveles no bajan una vez que la situación «amenazante» ha desaparecido.

El cuerpo puede somatizar este estrés prolongado en el organismo de diferentes formas. Puede atacar nuestro sistema digestivo, nuestra salud dérmica o generar insomnio o caída del cabello. Estos son sólo algunos ejemplos de cómo puede influir a nuestra salud procesos de estrés cronificados.

¿Cómo podemos combatir el estrés?

Como un estrés prolongado puede acumularse en nuestro organismo, hay determinados mecanismos que podemos poner en práctica para paliar estos efectos nocivos. Es importante que sepamos cómo identificar las señales de nuestro cuerpo ante el estrés (ánimo más irritable o decaído, insomnio…) para poder poner freno a la situación que lo genera. Podemos acudir a nuestro médico de familia y contarle lo que nos pasa y cómo nos sentimos para, si es un problema físico, ponerle remedio cuanto antes. Hacer ejercicio de una forma regular puede mejorar nuestro estado de ánimo. Incluso actividades como el yoga o el pilates, además de ejercitar nuestro cuerpo, fomentan la relajación y el control mental y de nuestra respiración. Priorizar, saber establecer el orden en el que vamos a atender las cosas o nos vamos a organizar en determinadas tareas o responsabilidades.

Estas son sólo algunas pautas que nos pueden a ayudar a gestionar el estrés en nuestras vidas. Por supuesto, si el estrés se cronifica o nos supera en nuestro día a día, pedir ayuda a un profesional como por ejemplo un psicólogo, será nuestra mejor opción.

Maribel Manso

Emerge Psicólogos