Estar abierto al amor es un concepto complicado de analizar. Sabemos a nivel racional si queremos o no tener una relación de pareja. Lo que no sabemos es lo que pasa dentro de nosotros en un nivel más profundo. Observo en terapia cómo hay personas que anhelan el amor de pareja, pero, no termina de llegar. Muy a nuestro pesar, la parte inconsciente, manda. Muy a nuestro pesar, porque es complicado llegar a esa parte, ya que la mente pone muchas trabas para dejarse llevar. Lo que sí sabemos es que el exterior, es un reflejo del interior. Si quiero tener pareja pero no se logra, todo apunta a que no estoy abierto al amor.

 

INDICIOS DE QUE NO ESTOY ABIERTO/A AL AMOR

 

He tenido una relación de pareja en el pasado que me ha hecho sufrir:

Genera MIEDO a volver a tener una experiencia dolorosa. El miedo a enamorarme se llama FILOFOBIA.

No consigo desengancharme de una relación del pasado:

Un primer amor, alguien especial que sigue estando activo a nivel emocional. Si no he cerrado el pasado, no me es posible abrirme a una nueva relación. Si aparece alguien nuevo, lo compararé con el anterior de modo que no es viable.

Experiencias dolorosas en la infancia en relación a mis padres (no tomar a mis padres):

Todo lo que nuestros padres no nos dieron se transforma en carencias que llevamos a cuestas. Si hemos tenido una infancia difícil con carencias afectivas, es muy probable que sigamos actualizando estos sentimientos en el terreno del amor.

Lo que he aprendido del amor de pareja de mis padres en mi infancia:

Los padres son el modelo de relación que mamamos. Si he visto una relación entre ellos de falta de amor, falta de apoyo, falta de entendimiento, agresiones, humillaciones, etc… mi idea del amor es muy negativa (creencias limitantes). En este caso, ME PROTEJO DEL AMOR NO ENCONTANDO PAREJA. Como vemos, esta decisión se genera en etapas tempranas de la infancia y queda grabada en nuestro inconsciente. Es una DECISIÓN INFANTIL que está dominando mi vida adulta.

Implicaciones sistémicas:

Suponen estar repitiendo algún patrón de alguien de la familia con quien estoy siendo leal (éstas implicaciones se observan en constelaciones familiares).

Vivir en la carencia, en la necesidad:

Todo lo que no he recibido, todo lo que no me doy a mí mismo, es aquello que reclamo que me de una pareja. Pero este concepto es erróneo. Nadie puede llenar el vacío del resentimiento y el dolor que han generado experiencias tempranas con nuestros padres. Si busco pareja desde mi sensación de NECESIDAD, me colocaré en una posición infantil de búsqueda de recibir y el amor es precisamente lo contrario, DAR.

Estar más centrado en que me quieran que en querer yo:

«Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado y no en amar, no en la propia capacidad de amar» (Erich Fromm).

 

¿CÓMO PUEDO ABRIRME AL AMOR?

 

Primero, a nivel racional, trabajamos LO QUE ES AMOR Y LO QUE NO LO ES

 

El miedo, la posesión, la exigencia, son contrarios al amor.

El amor pasa por aprender a dejar ir:

No hay amor sin libertad. Tenemos que aprender a soltar. Nos aferramos a la idea de cómo tienen que ser las cosas. Generamos expectativas que nos llevan a la desilusión.

El amor necesita aceptación de mis propias limitaciones y de las de la pareja.

El amor va cambiando, no puedo aferrarme a una sensación placentera que dure eternamente.

La ilusión no es amor:

La fantasía que proyecta mi mente, no es amor. Lo maravilloso que veo del otro al principio, no es amor. El amor aparece cuando la primera etapa empieza a fracasar. Cuando empiezo a ver lo feo en el otro, lo feo de mí mismo y aún así, me quedo.

El amor es entrega:

La capacidad de abrirme con mis heridas al otro, sabiendo que en algún momento, me pueden fallar.

El amor no existe sin confiar:

Para poder amar, tengo que tener la valentía de mostrarme a la pareja tal y como soy. Sin querer impresionar, sin querer mostrar mis logros y capacidades. Tengo que abrirme a la confianza de poder ser yo mismo. Confiar en mí es el paso previo a confiar en los demás.

El amor surge de la completitud de uno mismo:

Esto significa que amar es un trabajo que lleva tiempo y que normalmente nadie enseña a hacerlo. Desarrolla en ti todo lo que anhelas en el otro. Conviértete en tu pareja interna. Si deseas una pareja que te trate bien, trátate bien. Si buscas que te provean y te den seguridad, búscala en ti. Si no te sientes completo y estás buscando que aparezca alguien que lo haga, el desastre está servido.

El amor se basa en el DAR. Pero dar desde mi plenitud:

De esta manera no cargo con mis necesidades no resueltas a la otra persona. No tengo miedo al abandono porque yo no me abandono. No me centro en recibir porque no lo necesito.

 

«SÓLO PUEDO DAR AQUELLO QUE TENGO» (Bert Hellinger). Pedir o exigir lo que no tengo, es el fracaso del amor.

Mariam Mascías. Emerge Psicólogos