La Real Academia de la Lengua Española define la resiliencia como “la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. En psicología, la resiliencia es la capacidad para superar la adversidad. La habilidad de soportar situaciones límite, de poseer la flexibilidad de readaptarnos y transformar esas situaciones en oportunidades. Es por esto, que es una de las claves del éxito.

Esta capacidad aunque para algunos puede ser innata, se adquiere con entrenamiento.

¿Cómo tener el superpoder de la resiliencia?

Si desde pequeños educamos a los niños en un ambiente de permisividad, dándoles todo sin que les cueste ningún esfuerzo, confundiendo el amor con super protección, estaremos creando un adulto sin resistencia a la frustración y por ende sin habilidad resiliente, sin resiliencia. Luego aquí tenemos la primera clave de lo que no debemos hacer como padres.

En cualquier caso, una vez que somos adultos y queremos potenciar esta habilidad, podemos hacerlo. Apúntatelo.

  • Para ser resiliente debemos ser flexibles. La vida está llena de imprevistos, de cambios. No debemos tener miedo al cambio. Los cambios van a estar presentes a lo largo de nuestra vida y lo mejor es vivirlos como una oportunidad de crecimiento. La capacidad de adaptación potenciará nuestras posibilidades de éxito.
  • Relativiza. Podemos ver las cosas con perspectiva, valorando si en algunas ocasiones estamos magnificando nuestras reacciones y con ello viviendo con una emocionalidad desmesurada algunas situaciones.
  • Acepta. A veces las cosas no son como nos gustarían o ni siquiera como deberían ser. O más aún, ni siquiera son justas… Pero las cosas son como son y habrá veces que no las podemos cambiar, pero lo que sí podemos cambiar es nuestra forma de vivirlas, afrontarlas y gestionarlas.
  • Transforma los problemas en aprendizajes. Aunque cuando estamos de lleno en ellos no vemos más allá, un problema puede llegar a convertirse en la mayor oportunidad y cambio de nuestra vida. La resiliencia nos dota de la capacidad de ver que las circunstancias cambian continuamente, que las crisis van y vienen y que la perseverancia y el aprendizaje en estos momentos, son clave para nuestro camino al éxito.
  • Confía en ti. Céntrate en tus objetivos sin tener miedo a las críticas ni perder el tiempo en lamentaciones. Pon foco en lo que quieres para volver a resurgir cual ave Fénix. Todo ello revertirá en una mejor autoestima.

Y recuerda, la adversidad puede ser tu mejor oportunidad. No se nace “superhéroe” con este “superpoder”. La resiliencia se trabaja. El resiliente no siempre nace, pero sí se hace.

 

Maribel Manso

Emerge Psicólogos