Una de las situaciones más dolorosas y críticas por las que puede pasar una pareja, es vivir una infidelidad. La confianza y la lealtad son un pilar básico que sustenta la relación. Cuando este pilar se derrumba, comienza un periodo de crecimiento a nivel individual de cada miembro de la pareja. Hay muchas personas que directamente entienden que si la infidelidad se produce, ya no hay restablecimiento posible ni opción de continuar. La traición es un sentimiento fortísimo que desencadena una crisis que nos lleva a dos caminos: seguir por separado o superar la infidelidad.

Si los dos miembros de la pareja quieren emprender el camino de la superación para seguir juntos, debemos seguir unas pautas que nos ayuden a pasar por este trance. Recordemos en todo momento que una pareja son 3: cada miembro y la relación entre ellos sería el tercer componente.

 

PAUTAS A SEGUIR PARA SUPERAR LA INFIDELIDAD:

 

Abrirse a la verdad:

A veces, hemos estado viendo cosas raras pero no hemos querido mirar. Nos auto-engañamos porque abrir los ojos es doloroso y el ser humano muchas veces, prefiere evitar confrontar ese dolor. Una vez que ha salido a la luz, se necesita un periodo de mucha comunicación. La verdad es fundamental. Si seguimos con verdades a medias, los cimientos de la nueva construcción, volverán a caer.

Date un tiempo:

Cuando queremos mucho a una persona pero nos ha sido infiel, se nos derrumba la imagen idealizada que teníamos de ella. Ahora nos abrimos a la verdad de que es un ser humano falible. Es probable que pasemos de una imagen demasiado buena a demonizar a la persona. Esto es un proceso en el que poco a poco vamos transformando la imagen de la pareja hacia algo mas real: Una persona como yo, que comete fallos como yo también puedo cometer los míos. Necesitas un tiempo para ver si realmente te crees capaz de volver a confiar.

Cortar toda relación con la tercera persona:

Para poder construir poco a poco, se necesita la total seguridad de que se ha roto toda vía de comunicación con la tercera persona. Para ello es probable que se tengan que cambiar hábitos. Demuestra que estás dispuesto/a a todo para luchar por la relación. Superar esta crisis es cosa de dos.

No te quedes demasiado tiempo en el rol de víctima:

A veces nos quedamos enganchados en “el otro es el malo” “yo soy la pobre víctima”. Para volver a tomar tu fuerza, necesitas hacerte cargo de ti y de tus decisiones. Si quieres continuar, el proceso exige una revisión de cómo estaba la relación de pareja antes de que ocurriera esta situación. ¿Estaba sana?, ¿Qué se había perdido?, ¿Qué aspectos de la relación se estaban descuidando?, ¿Los dos miembros de la pareja estaban centrados en la relación?…

Devuelve un poquito de lo malo:

No se trata de devolver con la misma moneda y ser infiel como venganza. Se trata de que la persona que ha cometido la infidelidad tenga la oportunidad de pasarlo mal y no ser salvado. Este punto es crucial para que no se continúe con la relación en términos de “YO, EL/LA GRANDE TE PERDONO A TI, EL PECADOR”, es decir, relación asimétrica PERPETRADOR-VÍCTIMA. Para que haya una recuperación de la pareja, es importante trabajar para restablecer la igualdad entre los miembros.

Acude a terapia de pareja:

En esta etapa, es fundamental la ayuda profesional. El psicólogo te ayudará a enfocar y a iluminar un camino lleno de sombras. Al final de este camino hay un nuevo comienzo para los dos. Los dos tienen que cambiar. Las crisis tienen una energía de renovación. Impulsan a crecer, a hacerse cargo de componentes olvidados por cada uno, son el motor del cambio y generan una nueva forma de estar en pareja más elevada y consciente.

Mariam Mascías Luna. Emerge Psicólogos