Aunque hoy nos centraremos en el INCONSCIENTE, la mente tiene tres capas de profundidad, según Sigmund Freud:

  • Mente consciente: Es nuestra conciencia del YO. La mente pensante, la que analiza, piensa, enjuicia, etc. Recoge la experiencia y almacena datos.
  • Mente subconsciente: Capa intermedia que corresponde a la parte instintiva del ego. Es en esta parte donde conectamos con nuestra emoción. A veces tenemos sensaciones o emociones pero la mente consciente no termina de percibir exactamente qué pasa.
  • Mente inconsciente: El inconsciente es la parte de la mente que guarda, como un disco duro, las vivencias almacenadas incluso desde que estamos en el vientre materno. En este inconsciente es donde residen los programas automáticos que vamos insertando cuando somos niños.

 

PROGRAMAS INCONSCIENTES

 

En terapia, trabajamos con la parte mental consciente y con la parte emocional. Pero el trabajo queda incompleto si no llegamos a cambiar las creencias inconscientes. Éstas creencias o programas, se desarrollan cuando somos muy pequeños debido a diferentes vivencias que no recordamos. Aunque no recordemos conscientemente, nuestra mente sí archivó las imágenes, sentimientos y sobre todo, decisiones que tomamos en base a esas circunstancias. Los programas inconscientes pueden ser muy variados. Los llamamos mandatos porque actúan como base del comportamiento sin darnos cuenta. Algunos de ellos pueden ser:

  • Programas de fracaso: «esfuérzate pero no lo logres»/ «el éxito no es para mi»
  • Programas de miedo: «es mejor no arriesgar»/ «en cualquier momento puede pasar algo malo»
  • Programas de falta de valoración: «los demás son mejores que yo»/ «no soy suficientemente bueno, listo, guapo etc»/ «no soy digno de amor»
  • Programas de pertenencia: «soy distinto al resto y siempre estaré solo»/ «no soy lo que esperaba mi familia»

Lo que tenemos archivado en el inconsciente determina en un 92% nuestra forma de percibir el mundo y en consecuencia, nuestra forma de sentir y de tomar decisiones. Si no pasamos al consciente nuestras creencias inconscientes, estamos abocados a seguir funcionando con patrones antiguos que no sirven y que nos causan sufrimiento.

 

CÓMO ACCEDER A NUESTRO INCONSCIENTE

 

En la práctica terapéutica, usamos diferentes técnicas para acceder y modificar las imágenes y vivencias que crearon las creencias inadecuadas.

  • Análisis de los sueños: El material onírico nos sirve como guía para analizar el contenido inconsciente que nos muestra y poder liberarlo. En sesión podemos dramatizar los personajes que aparecen en el sueño recurrente y sentir qué nos dice cada uno de ellos con el fin de incorporar y dar luz a lo que permanecía oculto.
  • Visualización en un estado hipnótico: Entramos en una relajación profunda en un estado alterado de conciencia. A través de imágenes vamos a ir viajando hacia atrás en el tiempo en una regresión hasta el origen de la situación que marcó la creencia que queremos trabajar. Cuando revivimos esa situación vemos qué causó la herida y lo que necesitamos para sanarla. Vivimos una nueva versión de esa situación incorporando los elementos que faltaron. De esta forma, liberamos ese contenido y lo reprogramamos.
  • Test asociativo-proyectivo: A través de imágenes y palabras con  cartas OH, vamos haciendo un trabajo de asociar de forma rápida dejando salir lo primero que se nos ocurra. Este contenido rápido es el inconsciente. Una vez que aparece, podemos actuar sobre él, intercambiando las viejas imágenes en otras sanadoras.
  • Constelaciones Familiares: Es una técnica que se puede usar tanto en terapia individual como en grupal. Es una forma muy potente de «ver» los contenidos ocultos y llegar a imágenes sanadoras y resolutivas.

«El inconsciente puede reservar mensajes esenciales para los oídos que sepan ponerse a la escucha» Carl Gustav Jung

Mariam Mascías. Emerge Psicólogos