Las cartas asociativas OH se emplean en psicología como una técnica que nos ayuda a bucear en nuestro inconsciente. Todos sabemos que más de un 90% de nuestra psiquis es inconsciente. Esto quiere decir que, aunque conscientemente tenemos una información con la que nos manejamos como podemos, el motor más importante, se halla en una parte de  nuestro cerebro que permanece oculta. Esta técnica es muy útil cuando queremos acceder a traumas, conflictos emocionales, incluso enfermedades psicosomáticas.

El origen de estas cartas se remonta a 1975, creadas por el artista mexicano Ely Raman, pero no fue hasta 1983, cuando el psicólogo alemán Moritz Egetmeyer, las conoció y comenzó a usarlas como herramienta terapéutica con pacientes para poder extraer información inconsciente y sacar a la luz los auténticos sentimientos.

En psicoterapia las usamos basándonos en los principios proyectistas del psicoanálisis y en  la “ley de la figura y fondo” de la terapia Gestalt. También es una técnica que se apoya en otros conceptos como los aportados por Donald Winnicott sobre el juego o el principio de oposición-causalidad-sincronicidad de Carl Gustav Yung.

 

¿QUE CONSEGUIMOS CON LAS CARTAS OH?

 

Desbloqueamos cargas emocionales:

Al sacar las emociones y asociarlas a una nueva imagen, se libera aquello que estaba bloqueando nuestra vida.

Amplían nuestra visión del conflicto:

Podemos acceder a una información no considerada hasta el momento. Esto nos abre a nuevas posibilidades de acción.

Liberamos a través de imágenes y palabras aquello que estaba impidiendo nuestro avance:

Al soltar la carga emocional y ponerle palabras, pasamos lo inconsciente a lo consciente y es en ese momento, donde creamos el cambio interno, para que luego se exprese en un cambio externo.

Detectan conflictos:

Todo aquello que ocurrió en nuestro pasado y que hemos guardado en la sombra porque nos causó dolor, se expresa en nuestro presente gracias a esta herramienta  y señala hacia dónde debe ir el cambio.

Proponen soluciones creativas:

Nos proporcionan una información muy valiosa y además creativa para generar el cambio.

Estimulan la creatividad:

Muy útiles para trabajar con niños y adolescentes porque tienen menos resistencias que los adultos y enseguida se abren al trabajo.

Reprograman el consciente:

Al salir a la luz los bloqueos inconscientes, se experimenta una liberación. Después de esa catarsis, reprogramamos el consciente a través de una nueva asociación imagen-palabra.

Accedemos a nuestro verdadero YO:

El YO verdadero que es el que sabe, el que nos muestra el nuevo camino. a este YO accedemos cuando hemos atravesado las defensas del EGO.

 

¿CÓMO SE USAN?

 

El método es sencillo. Se asocian imágenes con palabras y es el propio paciente quién interpreta lo que ve. El terapeuta se ocupa de guiar a la persona para que llegue al conflicto principal, lo vea, sacándolo al consciente y le ponga palabras. A veces, el dolor emocional es tan grande, que nuestra propia mente genera defensas para evitar conectar con él. Esto es, precisamente, lo que genera los problemas en forma de infelicidad, de no consecución de objetivos o en forma de enfermedad. Lo que hacemos es, conectar con ese dolor, con esa emoción y a través de ahí, darnos cuenta de qué es lo que nos ha estado bloqueando. A esto es a lo que llamamos Biodescodificar los registros o patrones mentales erróneos.

Una vez que hemos sacado a la luz los bloqueos que antes eran inconscientes, lo que hacemos es buscar las soluciones a esos conflictos. Como estamos trabajando con imágenes, las soluciones se “graban” en nuestro inconsciente, con lo cual, estamos reprogramando nuestra mente. El tiempo que tarda nuestra mente en reciclar la información y traer cambios a nuestra vida es de 3 semanas. Cuando movemos lo que está oculto y lo sacamos afuera, también se refleja en nuestro exterior en forma de cambio.

Mariam Mascías Luna. Emerge Psicólogos